Llamados
para anunciar la Palabra
El movimiento Apóstoles de
la Palabra se trata de niños, jóvenes y adultos que sirven a la Iglesia dando a
conocer la Palabra de Dios.
Cristian
Juárez
Es el 2 de julio de 1978, la iniciativa del
movimiento eclesial Apóstoles de la Palabra se proyecta a través del P.
Flaviano Amatulli Valente.En Nicaragua, el movimiento comenzó en 1993 con el
hermano Martin Sánchez que llegó desde México para hacer las primeras misiones
junto al P. Amatulli, en Rivas, Chinandega y Matagalpa.
El hermano Francisco Vásquez, coordinador Nacional
en Nicaragua, comenta que su motivación para ingresar al movimiento fue la
predicación dinámica y constante de los
misioneros extranjeros que visitaron su pueblo natal en Honduras, desde
entonces se dedicó a la vida misionera para ayudar a otros que tienen esta
vocación.
Damián Alvarado García Coordinador en la diócesis de
León tiene casi 4 años de ser apóstol, y ha aprendido un método de
evangelización para llegar a niños y adultos casa a casa.
Según el hermano Pedro Díaz, formador de los apóstoles,
un verdadero apóstol debe dar a conocer la Palabra de Dios por todos los medios
posibles, dar un buen testimonio, ser humilde,
perseverante y decidido a seguir a Cristo.
NO
ES MUY FÁCIL SEGUIR A CRISTO
Realmente es un verdadero reto ser Apóstol de la
palabra, ya lo mencionan las Santas Escrituras “Muchos serán los llamados, pero
pocos los elegidos” (Mt: 22,14). Según el hermano Francisco Vásquez muchos
jóvenes llegan a la casa de formación, pero no todos se quedan debido a que las
pruebas como el apego a lo material, dejar familia, amigos y ciudad los hacen
reflexionar si verdaderamente tienen la vocación de comenzar una nueva vida en la misión.
Una vez que el joven recibió los 4 meses de
formación, está en él decidir si tiene el ánimo de comprometerse por 1 año para
servir a la Iglesia, misionando en las
comarcas y comunidades.
El hermano Luis Óscar Campos asegura que no es muy
fácil seguir a Cristo a través de la misión,
él ha tenido que viajar a caballo
y en mula hasta por 5 horas, dormir en hojas de chagüite y hasta sentir la
lluvia para llevar la evangelización a recónditas comunidades del país.
Los coordinadores y formadores tienen retos al
acoger tantos muchachos cada 4 meses de los distintos lugares de Nicaragua,
donde algunos tienen un nivel de educación primario.
LA
PRESENCIA DE LA DIVINA PROVIDENCIA
Dentro del movimiento no solo se encuentran varones,
también hay muchachas que dedican su tiempo a la misión desde los 13 años y su
centro de formación se encuentra en el Km 10 ½ Carretera Vieja a León y el de
varones está en el municipio de Ticuantepe frente al zonal.
Actualmente el movimiento está presente en casi
todos los departamentos de Nicaragua, aun en el Vicariato Apostólico de
Bluefields, y en el mundo están presentes en 23 países de Latinoamérica, Europa
y África.
¨Los hermanos Apóstoles de la Palabra tienen una
fuerte labor de misión permanente, pero también un gran trabajo para buscar el sustento diario para
los que integran el movimiento¨ confiesa el hermano William Obregón formador del Centro
en Ticuantepe.
A más de
vender los libros apologéticos, que defienden nuestra fe cristiana
católica, después de las Misas en las parroquias, los apóstoles salen
a los mercados para pedir a los comerciantes lo que Dios ponga en sus
corazones, como granos básicos y todo tipo de verduras; siempre abiertos a
recibir cualquier tipo de ayuda por parte de los laicos bienhechores que quieran
colaborar con la misión.
La Divina Providencia se hace siempre presente entre
los misioneros, pero también usted amigo lector puede ser su instrumento, dando
su aporte económico o víveres; de esta
manera ayudará a los misioneros que un día escucharon el llamado de Dios para
cumplir con el mandato que Jesús dejó a toda la Iglesia “Vayan por todo el
mundo y anuncien el evangelio a toda la creación” (Mc: 16,15)
Si usted desea pertenecer a los Apóstoles de la
Palabra, puede llamar a los números: 8430-9117, 2271-2997 o si no contactarnos
en Facebook “Apóstoles de la Palabra Nicaragua”.
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